El bienestar no es un extra empresarial, es un factor clave en la productividad.
Tanto a nivel individual como organizacional, cuando las personas se sienten bien, trabajan con mayor concentración y motivación.
Los entornos laborales que fomentan el bienestar (físico, mental y emocional), suelen alcanzar mayor compromiso en sus trabajadores, mayores cuotas de creatividad, menor absentismo y menores niveles de estrés crónico.
No se trata exclusivamente de políticas y beneficios, se trata de cultura empresarial, de pequeñas acciones diarias que demuestran respeto de límites, consideración y conciliación.
Todo suma: flexibilidad, escucha activa, reconocimiento de logros, aprendizajes, crecimiento … hay una serie de pilares que, cuando están presentes, la productividad deja de ser un objetivo y se convierte en una consecuencia natural del bienestar.
Veo cada día que cuando las personas se sienten apoyadas y valoradas, rinden más, desarrollan su potencial y generan más fácilmente un impacto positivo en la organización.
Cuidar el bienestar no es un costo, es una inversión que desarrolla el talento, genera organizaciones más sólidas y personas más satisfechas y comprometidas.
Cuidar a las personas es cuidar los resultados.
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Antonio Rodríguez
