Una entrevista que no superamos, por el motivo que sea, debería suponer una reflexión y un aprendizaje respecto a qué ha podido pasar.
Las causas de una entrevista no superada son innumerables y no siempre reflejan cuáles son tus capacidades profesionales.
Estas causas pueden ser de carácter interno o externo:
➡️ externo:
🔹 entrevistador poco profesional o desagradable
🔹 problema logístico – llegar tarde por un imprevisto –
🔹 ya se ha encontrado candidato y tu entrevista es un puro trámite
🔹 la empresa no tiene claro qué tipo de candidato busca
🔹 información confusa – que no te encaja – sobre salarios, horarios o condiciones
➡️ interno:
🔹 no preparar bien la entrevista
🔹 falta de confianza o inseguridad
🔹 mala gestión de nervios o ansiedad
🔹 errores al responder determinadas preguntas
🔹 no saber empatizar con el entrevistador
En cualquier caso, una entrevista no completada con éxito o en la que no has sido seleccionado, puede ser una experiencia muy valiosa, al dejar una serie de enseñanzas que hay que considerar para que no vuelva a ocurrir lo mismo:
1.- efectuar una revisión sobre si ibas o no suficientemente preparado
2.- analizar si sabes comunicar claramente tu experiencia o habilidades
3.- revisar tu lenguaje no verbal (que es el 93% de la comunicación)
4.- repasar si tus respuestas han sido eficaces, concisas y apropiadas
5.- comprobar cómo has gestionado tu estrés o ansiedad
6.- profundizar en tu manera de mostrar tus puntos fuertes
7.- evaluar si la estrategia con la que has afrontado la entrevista ha sido la correcta.
Una entrevista fallida no es sinónimo de entrevista mal realizada; ha podido ser la consecuencia de una serie de incompatibilidades entre la empresa y tu candidatura.
Si la situación persiste, tal vez la solución pase por contactar con un profesional que te ayude a verificar qué problema puede estar ocurriendo.
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Antonio Rodríguez
