Cada año, cuando se acercan las fiestas, se repite la misma pregunta en muchas empresas: ¿qué pasa si decido no ir a la cena de Navidad?
No es una duda extraña. Las cenas navideñas de empresa son eventos sociales cargados de expectativas, excesos y situaciones que a veces se nos pueden ir de las manos.
De hecho, distintos departamentos de Recursos Humanos han observado algunos patrones que se repiten con bastante frecuencia:
🔹 La mayoría de las personas bebe más alcohol de lo habitual
🔹 El momento más delicado suele llegar después del segundo brindis y antes del café: la gente se siente más confiada, habla más alto y baja la guardia
🔹 Las jerarquías se diluyen: jefes y empleados se tratan como iguales, algo que no siempre juega a favor
🔹 Algunos directivos se muestran más cercanos de lo normal, lo que genera expectativas poco realistas
🔹 Muchos empleados observan con lupa el comportamiento de sus responsables
🔹 Las conversaciones suelen girar en torno a temas sensibles: sueldos, ascensos, bonus, conflictos no resueltos o rumores
🔹 No es raro que circulen fotos comprometidas al día siguiente
🔹 Un número significativo de asistentes acaba arrepintiéndose de algo que dijo o hizo
Con este panorama, es lógico que muchas personas se planteen seriamente si merece la pena asistir o no.
✔️ ¿Tiene consecuencias negativas no ir a la cena de Navidad?
Desde un punto de vista formal, no debería haberlas. Nadie puedo obligarte a acudir a un evento social fuera del horario laboral. Sin embargo, en el plano informal sí pueden aparecer algunas consecuencias:
🔹 La ausencia puede interpretarse como falta de implicación con la empresa
🔹 También puede dar la sensación de poco sentimiento de pertenencia
🔹 Muchas conversaciones importantes ocurren en este tipo de encuentros y no estar puede generar cierta desinformación
🔹 Se pierde una oportunidad de networking interno, especialmente con personas de otros departamentos
🔹 Una cena de Navidad no deja de ser un ritual de cohesión, no participar puede interpretarse como distancia o desinterés
✔️ ¿Y las consecuencias positivas de no asistir?
No ir también tiene ventajas claras:
🔹 Evita situaciones incómodas derivadas del alcohol, comentarios inapropiados o conflictos latentes
🔹 Reduce la ansiedad social y las conversaciones forzadas
🔹 Refuerza tu derecho a priorizar tu tiempo personal y tu bienestar
🔹 Permite cerrar el año con menos estrés y mayor claridad mental
🔹 Si comunicas tu ausencia de forma adecuada, puedes proyectar una imagen de persona organizada, responsable y respetuosa con la planificación del equipo
Entonces, ¿qué es lo más importante?
La clave no está tanto en ir o no ir, sino en cómo gestionas tu decisión.
Asistir con criterio o ausentarte con una explicación clara y profesional dice mucho más de ti que la decisión en sí.
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Pic by John P. Shanley
