Durante años, a los profesionales sénior les vendimos una idea muy simple: trabaja duro, acumula experiencia, sé leal a tu empresa y el mercado acabará reconociendo tu valor.
Pero las cosas cambian.
Actualmente me encuentro cada semana con directivos, mandos intermedios y profesionales con trayectorias impecables que, de repente, descubren que el mercado laboral ya no les mira ni les considera igual. No porque hayan dejado de aportar, sino porque el sistema ha decidido asociar experiencia con rigidez, edad con coste y madurez con falta de adaptación.
Y esto no se acaba de entender del todo.
Nunca habíamos necesitado tanto criterio, tanta capacidad para gestionar personas, tanta visión estratégica y tanta experiencia real y, sin embargo, una parte del mercado sigue obsesionada con la juventud como si el talento tuviera fecha de caducidad.
Muchos profesionales sénior viven hoy una situación extraña: son demasiado jóvenes para retirarse y demasiado mayores para empezar de nuevo. Y lo más difícil no suele ser perder un empleo; lo más duro es sentir que toda una trayectoria deja de tener valor de un día para otro.
Desde la orientación laboral estamos viendo algo preocupante: profesionales brillantes que no saben cómo volver a posicionarse en el mercado porque nadie les enseñó a gestionar su empleabilidad a partir de cierta edad. Nos enseñaron a trabajar, pero no a reinventarnos. A cumplir, pero no a volver a empezar.
Y sinceramente, cuesta entenderlo.
Hablamos constantemente de talento, experiencia y liderazgo, pero seguimos construyendo entornos laborales donde muchas veces la experiencia deja de verse como un valor y empieza a percibirse como un problema.
Tal vez el reto no sea sólo ayudar a los profesionales sénior a adaptarse a un mercado diferente, sino conseguir que el mercado vuelva a entender otros valores, como el de la experiencia.
Quizá esta reflexión sea la mejor manera de cerrar una trilogía sobre orientación laboral que empezó hablando de universitarios, continuó con jóvenes trabajadores y termina hoy mirando a los profesionales sénior.
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Antonio Rodríguez
Pic: “Tutto arriva in tempo per chi sa aspettare”
