En los últimos días he trabajado con 2 clientes con una misma idea de fondo, en contextos distintos:
▪️ “a pesar de no estar a gusto en mi trabajo, por distintos motivos, prefiero quedarme”
▪️ “a pesar de no estar a gusto con mi pareja, por distintos motivos, prefiero quedarme”
Cambian los escenarios pero no el patrón
▫️ En el trabajo: el miedo a empezar de cero, a lo desconocido, a la edad que tengo, la seguridad económica, la imagen profesional
▫️ En la vida personal: el miedo a herir, a equivocarse, a la soledad, a terminar con muchos años de historia compartida
En ambos casos me llamó la atención lo fácil que nos resulta normalizar el malestar cuando irnos parece tener un coste mayor que quedarnos.
La cuestión es preguntarte:
🔹 “¿Qué ganas si te quedas?”
🔹 “¿Qué pierdes si te quedas?”
🔹 “¿Qué ganas si te vas?”
🔹 “¿Qué pierdes si te vas?”
En estas transiciones vitales, personales o laborales, rara vez hay una única explicación. Suelen convivir el miedo al cambio, la inercia, la dependencia, la evitación del conflicto y la postergación crónica de decisiones. Por eso una de las tareas más importantes consiste en distinguir entre un deseo de cambio y la fantasía de que otra vida resolverá automáticamente aquello que hoy nos duele.
A veces dedicamos mucho tiempo a evaluar el riesgo de cambiar, pero muy poco a evaluar el coste de permanecer.
Y cuando esa decisión se aplaza durante demasiado tiempo, es posible que ya no seamos nosotros quieres decidamos, sino otros o las circunstancias.
▪️ “a pesar de no estar a gusto en mi trabajo, por distintos motivos, prefiero quedarme”
▪️ “a pesar de no estar a gusto con mi pareja, por distintos motivos, prefiero quedarme”
Cambian los escenarios pero no el patrón
▫️ En el trabajo: el miedo a empezar de cero, a lo desconocido, a la edad que tengo, la seguridad económica, la imagen profesional
▫️ En la vida personal: el miedo a herir, a equivocarse, a la soledad, a terminar con muchos años de historia compartida
En ambos casos me llamó la atención lo fácil que nos resulta normalizar el malestar cuando irnos parece tener un coste mayor que quedarnos.
La cuestión es preguntarte:
🔹 “¿Qué ganas si te quedas?”
🔹 “¿Qué pierdes si te quedas?”
🔹 “¿Qué ganas si te vas?”
🔹 “¿Qué pierdes si te vas?”
En estas transiciones vitales, personales o laborales, rara vez hay una única explicación. Suelen convivir el miedo al cambio, la inercia, la dependencia, la evitación del conflicto y la postergación crónica de decisiones. Por eso una de las tareas más importantes consiste en distinguir entre un deseo de cambio y la fantasía de que otra vida resolverá automáticamente aquello que hoy nos duele.
A veces dedicamos mucho tiempo a evaluar el riesgo de cambiar, pero muy poco a evaluar el coste de permanecer.
Y cuando esa decisión se aplaza durante demasiado tiempo, es posible que ya no seamos nosotros quieres decidamos, sino otros o las circunstancias.
#saludmental #transicionvital #tomadedecisiones #desarrollovital #bienestar
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Antonio Rodríguez
Pic by Soledad Córdoba DEVASTACIÓN II-III, 2015 “Ad Lucem”