A veces pasa que cambias de trabajo y al mes te das cuenta de que no era lo que te habían prometido.
Que te preparas como nunca una entrevista y no eres la persona seleccionada.
Que peleas como nadie por tu trabajo y por tu empresa y no eres elegido para un ascenso.
Que tienes una idea brillante, te la pisan y te dejan fuera del proyecto.
Que te preparas una oposición con esfuerzo, estrategia y constancia y te quedas a las puertas.
Que trabajas noches y fines de semana para sacar adelante una oferta y cuando llega el momento el proyecto se cancela.
Que rechazas una oferta porque te han prometido otra mejor y esa llamada nunca llega.
Que te dicen que eres imprescindible y cuando llega una reestructuración tu puesto desaparece.
Que renuncias a una oportunidad por lealtad y tiempo después, descubres que no fue la decisión correcta.
A veces pasa que las cosas no salen como planeaste y cuando pasa es fácil pensar que has fallado o que no has sabido hacerlo.
A veces pasa y cuando pasa es fácil pensar que has fallado, que no has sido suficiente, que has tomado la decisión equivocada. Pero no siempre controlamos los resultados.
Lo que si controlamos es la actitud con la que decidimos seguir adelante.
Porque cada entrevista prepara la siguiente, cada decepción te acerca un poco más a lo que realmente encaja contigo y cada puerta que se cierra te obliga a buscar una que ni siquiera habías visto.
A veces pasa y cuando pasa no es final de la historia porque muchas veces, aquello que parecía una derrota termina siendo el giro que más necesitas.
Y casi siempre pasa que lo mejor ocurre justo después de aquello que estuvo a punto de hacerte renunciar.
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Antonio Rodríguez
