En entornos de alta presión, la impulsividad pocas veces se percibe como un problema, aunque suele estar detrás de mucho de ellos.
Respuestas sin pensar, correos enviados en caliente, llamadas apresuradas o decisiones tomadas desde la emoción.
El resultado es demoledor: malentendidos, fricciones, desgaste, arrepentimientos, culpa …
Una técnica que recomiendo es la técnica STOP.
🔹 S – Stop: no respondas de inmediato, aunque sea una pausa de segundos
🔹 T – Toma aire: regula tu estado, baja la intensidad
🔹 O – Observa: ¿qué estás sintiendo y, sobre todo, qué quieres lograr?
🔹 P – Procede con intención: elige tu respuesta, no reacciones
Lo interesante es que no se trata de “controlarte”, sino de ganar espacio entre estímulo y respuesta. Y en ese espacio está tu capacidad para decidir mejor.
En muchos campos de la vida, esa diferencia es enorme: pasas de reaccionar en automático a actuar con criterio.
No siempre es fácil, pero cuando lo entrenas, lo pones en práctica y lo automatizas, empiezas a sentir algo. Además no todo merece una reacción inmediata.
A veces, 5 segundos bien usados cambian completamente el rumbo de una conversación y quién sabe si un destino.
inteligenciaemocional impulsividad autocontrol gestionemocional softskills
Estamos aquí para ayudarte
www.55Grados.es
Antonio Rodríguez
