Lo que te dices a ti mismo mientras estás en una entrevista de trabajo, tu diálogo y tus pensamientos internos, son fundamentales para que lo que has preparado alcance su máximo potencial.
En muchas ocasiones, ése es el punto crítico entre continuar en el proceso de selección o ser descartado.
Estoy hablando de no autosabotearte, de no jugar en tu contra y de dejar a un lado los prejuicios e inseguridades que puedas arrastrar.
Esa competición entre tu experiencia, tus habilidades y tu narrativa interna suele jugar en tu contra.
🔹 “Espero estar a la altura”
🔹 “Voy a intentar no equivocarme”,
🔹 “Seguro que hay candidatos mejores que yo”
Son pensamientos que te alejan de tu mejor versión.
Te pones a la defensiva, empiezas a medir tus palabras y te centras más en no fallar que en aportar.
Tú estás pendiente de no equivocarte y el entrevistador está pendiente de algo mucho más simple: cómo piensas, cómo estructuras y cómo desarrollas lo que te plantea.
Si dejas de evaluarte constantemente y comienzas a centrarte en la conversación, con escucha activa y tomándote la entrevista como lo que es, una oportunidad, desaparece tu ruido interno y se multiplican las posibilidades de éxito exponencialmente.
La mayoría no se queda fuera por falta de capacidad, se queda fuera por cómo compite contra sí mismo mientras habla.
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Antonio Rodríguez
Staying positive
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