Hablo casi a diario con personas que se resisten a soltar ciertos aspectos de su vida. Cosas, personas o situaciones que no sólo no les permiten crecer, sino que frenan sus proyectos, metas y capacidades.
El desapego podría definirse como la capacidad de desprenderse de aquello que ya cumplió su función. Se pueden incluir parejas, amigos, trabajos, objetos, expectativas…incluso versiones pasadas de nosotros mismos.
Esto ocurre en todos los ámbitos de la vida.
En la vida laboral, desapegarse significa aceptar que un proyecto, un puesto o una etapa han llegado a su fin. No se trata de indiferencia ni melancolía, sino de reconocer que aferrarse nos limita. Soltar a tiempo nos permite abrir espacio para nuevos desafíos y oportunidades.
En el personal, el desapego puede ser aún más difícil. A veces nos obcecamos en mantener relaciones basadas en la costumbre o mantenemos expectativas que en el fondo sabemos que nunca van a cumplirse. Continuar cargando con eso sólo prolonga el dolor. Dejarlo ir es un acto de autocuidado y madurez.
El desapego no es frialdad, es conciencia. Es entender que todo cambia: reflexionar sobre el miedo y la nostalgia y reconocer cuando un ciclo ha terminado.
Soltar no es perder; es algo que nos permite avanzar y seguir adelante, sin traicionarnos a nosotros mismos.
El desapego podría definirse como la capacidad de desprenderse de aquello que ya cumplió su función. Se pueden incluir parejas, amigos, trabajos, objetos, expectativas…incluso versiones pasadas de nosotros mismos.
Esto ocurre en todos los ámbitos de la vida.
En la vida laboral, desapegarse significa aceptar que un proyecto, un puesto o una etapa han llegado a su fin. No se trata de indiferencia ni melancolía, sino de reconocer que aferrarse nos limita. Soltar a tiempo nos permite abrir espacio para nuevos desafíos y oportunidades.
En el personal, el desapego puede ser aún más difícil. A veces nos obcecamos en mantener relaciones basadas en la costumbre o mantenemos expectativas que en el fondo sabemos que nunca van a cumplirse. Continuar cargando con eso sólo prolonga el dolor. Dejarlo ir es un acto de autocuidado y madurez.
El desapego no es frialdad, es conciencia. Es entender que todo cambia: reflexionar sobre el miedo y la nostalgia y reconocer cuando un ciclo ha terminado.
Soltar no es perder; es algo que nos permite avanzar y seguir adelante, sin traicionarnos a nosotros mismos.
#teoriadeldesapego #autocuidado #madurez #cambio #aprenderasoltar
Estamos aquí para ayudarte
www.55grados.es
Antonio Rodríguez
Pic by Ruth Orkin