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EL QUE NUNCA DESCONECTA NO ES EL MÁS COMPROMETIDO, ES EL QUE MÁS MIEDO TIENE.

por | 3 Ago, 2026 | 0 Comentarios

Muchas personas dicen que trabajan mucho porque les apasiona su trabajo, pero en realidad lo que tienen es un problema de ego. Y algunas, directamente, una adicción.

Lo hemos romantizado tanto que ya no sabemos distinguirlo.

El que llega primero y se va último, el que contesta emails a las once de la noche, el que no se desconecta en vacaciones, el que presume de no tener tiempo para nada.

Los admiramos, los ascendemos y los ponemos como ejemplo.

Y nadie pregunta cómo están por dentro.

Hay una diferencia importante entre trabajar con pasión y sentir que no puedes parar. Quien disfruta de su trabajo suele saber cuándo es el momento de desconectar. En cambio, cuando el trabajo ocupa todo el espacio, quizá conviene preguntarse si detrás hay algo más que compromiso.

El ego necesita producir para existir, necesita resultados, reconocimiento, títulos, éxito visible. Y cuando no los tiene, aparece la ansiedad, el vacío y la sensación de no ser suficiente.

La adicción al trabajo funciona exactamente igual que cualquier otra adicción. Da una recompensa inmediata (logro, reconocimiento, sensación de control) y evita enfrentarse a lo que duele. A la relación que no funciona. A la soledad. Al miedo al fracaso. A la pregunta de quién eres tú cuando no produces nada.

La gran diferencia entre pasión y adicción es que quien trabaja por pasión puede parar. Quien trabaja por adicción o por ego, no sabe cómo.

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Antonio Rodríguez