A menudo hablo con profesionales con trayectorias impresionantes que, sin embargo, encuentran dificultades cuando quieren dar un giro a su carrera.
No por falta de talento o experiencia, sino porque los demás siguen viéndolos desde el prisma de lo que han hecho hasta ahora, en lugar de imaginar todo lo que podrían llegar a aportar.
🔹 Si llevas años en marketing, te identifican con marketing
🔹 Si has trabajado en administración, te asocian con funciones administrativas
🔹 Si vienes de un perfil técnico, cuesta que te imaginen en una posición más orientada al negocio
Aquí es donde aparece el riesgo: que tu experiencia se convierta en una etiqueta que te impida acceder a nuevas oportunidades.
Es crucial saber explicar no sólo lo que sabes hacer, sino cómo transmites el valor de lo que sabes hacer.
🔹 Una persona que ha gestionado proyectos puede tener capacidad para liderar equipos
🔹 Quien ha negociado con clientes puede aportar mucho en desarrollo de negocio
🔹 Quien lleva años resolviendo problemas complejos puede tener competencias perfectamente aplicables a otro sector
🔹 Quien ha trabajado en gestión de cuentas puede trasladar sus competencias a una función comercial más directa
Hay un matiz importante: no basta con decir que tienes competencias transferibles: hay que demostrarlo: con ejemplos, con resultados, con situaciones concretas que permitan al otro entender qué puedes aportar en un contexto diferente.
Cuando trabajamos una transición profesional, no deberíamos limitarnos a actualizar el CV o cambiar el perfil de Linkedin.
Debes preguntarte: ¿estoy contando mi trayectoria desde lo que he hecho hasta ahora o desde el valor que puedo aportar a partir de ahora?
Aprende a utilizar tu pasado profesional de otra manera: tu experiencia habla de dónde vienes, sin decidir por sí sola hasta dónde puedes llegar.
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Antonio Rodríguez
