El caballo de Troya, no parecía una amenaza. Al contrario, parecía un regalo.
Y ésta es la clave: el disfraz de la amenaza.
En la vida real, nuestro enemigo interior tampoco aparece diciendo: “voy a sabotearte”. Se presenta de otras formas:
“ahora no es el momento”, “cuando tenga más experiencia”, “un poco más adelante”, “prefiero esperar, no quiero equivocarme”
Todas estas frases parecen producto de nuestra prudencia, control o reflexión, y a veces lo son. La cuestión es que hay una línea muy fina entre pensar las cosas y encontrar razones para no hacerlas.
El miedo rara vez se presenta como miedo: aparece disfrazado de sentido común.
Con el tiempo he observado que muchas decisiones importantes no las dejamos para más adelante porque no estemos preparados, sino porque esperamos sentir una seguridad que casi nunca llega.
Creo que el mayor enemigo no suele estar fuera, está dentro, en las conversaciones que mantenemos con nosotros mismos y que sin darnos cuenta están marcando nuestras decisiones. Por eso la historia del caballo de Troya sigue siendo tan actual, porque no siempre caemos por los ataques de los demás, caemos por aquello a lo que nosotros decidimos abrir la puerta.
Y mientras esperamos, la vida sigue avanzando.
El verdadero caballo de Troya no es de madera, es mental.
#enemigointerior #autosabotaje #caballodetroya #dialogointerno #autoconocimiento
Estamos aquí para ayudarte
www.55Grados.es
Antonio Rodríguez
